Raíces Vallesanas
Sábado 12, 19:30 hrs
Inauguración • Vino de Honor •

El origen de Valle de Bravo va más allá de lo conocido, según lo demuestran vestigios arqueológicos rudimentarios encontrados en la zona, de varios siglos de antigüedad pertenecientes a grupos seminómadas que visitaban con frecuencia estas tierras.
Teorizando en el origen de la mayoría de los pueblos de Mesoamérica y más concretamente con los del centro del Altiplano, se les ha relacionado con la gran peregrinación mexica, salida de Aztlán (1000 A.C.) formada por ocho tribus entre las que se encuentran los matlatzincas quienes se establecen principalmente en el Valle de Toluca, el actual Municipio de Malinalco y en esta región, a finales del siglo XIII y principios del XIV, sometiendo a pequeños grupos de otomíes y mazahuas que, dispersos y antagónicos, habitaban en este lugar.
A partir de la conquista sufrida a manos de los españoles durante la primera mitad del siglo XVI (1530), surge una nueva raza producto del mestizaje, con costumbres diferentes y un total sometimiento de los nativos, a quienes no sólo se les arrebataban sus tierras sino que eran obligados a trabajar en ellas, en calidad de esclavos, en las haciendas recién creadas. Es entonces cuando se forma el primer barrio conocido como San Francisco de Asís (Centro Histórico) alrededor del cual y en todas direcciones, crece poco a poco un nuevo poblado que con arquitectura traída de alguna región de España, toma como asiento la falda del cerro de Acatitlán y crece paulatinamente durante la Colonia, conservándose intocado hasta principios del siglo XX cuando en tiempo de la Revolución es incendiado en varias ocasiones por grupos zapatistas. Sin embargo, el estilo prevaleció por otro medio siglo.
En 1825, una vez reconocida la Independencia de México, el antiguo pueblo de San Francisco Temascaltepec del Valle (Valle de Bravo) se erige como Municipio, teniendo como primer Alcalde Municipal a Don Fernando Villavicencio.
A partir de este importante hecho la Honorable Corporación (H. Ayuntamiento) emite una serie de ordenanzas para la mejor administración, organización e impartición de justicia del territorio municipal, siendo hasta 1831 cuando se emite el primer Bando de Policía y Buen Gobierno que en sus artículos y prohibiciones, nos permite vislumbrar la forma de vida del Siglo XIX.
Por estas razones entre algunas otras, en 1971 Valle de Bravo es declarada Ciudad Típica, aunque era considerada como lugar turístico desde 1940. Paradójicamente a partir de este importante reconocimiento, la arquitectura y el orden son trastocados, dando como resultado una mezcolanza provocada por propios y extraños y en la que todos estamos inmersos.
La presente Muestra Fotográfica y Documental tiene como objetivo rememorar aquel viejo pueblo, su gente y sus costumbres con imágenes tomadas a partir de 1928 y documentos del Archivo Municipal que nos permiten contextualizar, reflexionar y entender la importancia de conservar nuestras raíces prolongando de esta forma por mucho tiempo la magia y el atractivo de Valle de Bravo.
Pueblo Antiguo Noble Amigo.... Raíces de un Pueblo
Arturo Víctor García Nelo
Cronista Municipal
Ameniza la Noche: Verónica Valerio, arpa
Cantautora
Graduada en violín y canto por la Escuela Municipal de Bellas Artes en Veracruz, México, estudió después diversas expresiones, como el Gospel, la música Afrocubana y el jazz en Nueva Orleáns y Nueva York, siendo aquí donde empezó a presentarse como solista cantando y tocando el arpa.
Su estilo combina el lirismo poético del arpa con los fuertes elementos rítmicos que heredó de la tradición de los arpistas folklóricos de su familia. También experimenta con la décima, la sexteta y la cuarteta, recursos empleados para escribir letras en rima desde la época de los juglares, y que ella recopila y compone para desarrollarlos con una intencionalidad contemporánea.
Tiene dos discos: Corazón a punto, producido en Cancún, y Entre Puertos, producido en Nueva York.
Ha colaborado en proyectos de diversos artistas y se ha presentado en importantes foros de México y Estados Unidos.
Vestuario del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández
http://balletamalia.com/
semblanza
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La historia de Amalia Hernández puede parecer común a muchos mexicanos porque es una mezcla de los acontecimientos históricos de nuestra primera mitad del siglo pasado. La revolución, las creencias religiosas, la búsqueda de superación y el deseo de expresarse; en suma, la creación de un arte.
Para todo esto, los ingredientes esenciales son la voluntad y la sensibilidad. El deseo de no limitarse a repetir lo hecho sino de recuperar las expresiones populares para el arte.
Vemos al Ballet como una organización que con cada uno de sus elementos: coreografías, vestuarios, música, iluminación, temas, continuidad de los mismos, manejo de los tiempos, duración de las escenas y tantos otros, forma un espectáculo artístico atractivo y que trasciende la superficialidad. Escenografías expresivas y luminosas, así como música viva. Todo con un estilo bien balanceado.
Amalia Hernández no quiso hacer sólo folklore ni representar lo etnográfico exclusivamente. Amalia Hernández tuvo éxito porque creó espectáculos válidos con elementos de entretenimiento, con técnica de ballet y con las creencias del arte popular.